Ni Santo ni Perfecto. Una historia de adicción al trabajo

Todos tenemos nuestro lado luminoso y nuestro lado sombrío, así que querer inspirar a otros pensando en que todo tiene que ser y verse perfecto es un error.

La mejor manera de inspirar a otros es mostrarle cómo superas tus propias limitaciones y bregas con tus propias pendejadas.

Yo vengo de ser un adicto al trabajo, mi vida era solo trabajo, me acostaba pensando en trabajo y me levantaba pensando en trabajo los 7 días de la semana.

Mi vida era un desastre. La sombra de la adición al trabajo me perseguía aun estando de vacaciones, vivía con celular en mano para seguir dando instrucciones y supervisando lo que según yo… “debía supervisar”.

Mi día empezaba con un coctel de Red Bull con Coca Cola, seguido de café y cigarrillo con los que mantenía mi ritmo de 14 horas de trabajo.

¿Por qué y cómo llegue a eso? Pues no me estoy justificando, pero, todo el mundo tiene algún tipo de adicción. Sexo, comida, fármacos, trabajo, hay adictos hasta de hacerse el pendejo.

Espero haber sacado una sonrisa de tus labios. Reírse aumenta tu frecuencia vibracional.

En el caso de la adicción al trabajo, las razones pueden ser muchas. Por ejemplo, muchos de los que son o hemos sido adictos al trabajo, venimos de culturas corporativas o laborales donde se aprecia y se valora la eficiencia, las horas extras y un poco más de todo el mundo.

Si a eso le añadimos un poco de compulsividad por exceder y un poquito de aquello de lograr nombre, generar dinero y tú sabes, eso de posicionarte con cierto estatus…

Y cierras con broche de oro al utilizar todo esto como método de escape a todos “los asuntitos” emocionales, personales y familiares…

No hay que rebuscar mucho para entender por qué se tiene un problema.  Eres un adicto al trabajo.

De ahí vengo, de comenzar cada mañana con un coctel de grandes cantidades de cafeína y azúcar seguido de mucha nicotina con las que mantenía mi ritmo de 14 horas de trabajo día tras día.  Todo eso empeoraba la situación cuando intentaba ir a la cama y conciliar el sueño para descansar, cuando mi mente estaba en el lado opuesto a eso.  No puedes. Simplemente es imposible.  No hay manera en que concilies el sueño.  La solución… el alcohol.  Si sigo, no termino, y esa no es la razón de este artículo. Tal vez en otra ocasión te comparta el resto de la historia.

Interesantemente, aunque para muchos profesionales de la salud esta necesidad incontrolable de querer trabajar es una enfermedad, el manual de diagnósticos y estadísticas de desórdenes mentales no lo reconoce así.  Y no es de extrañarse, vivimos en una cultura que le rinde tributo a la producción y a las horas de trabajo.  Eso es un hecho.

Lo que si te quiero compartir para que internalices es que: ser un adicto al trabajo o andar en el “pajeo mental” pensando que más horas en el trabajo es mejor porque vas a producir más, no es correcto.

Llega un momento donde te fríes literalmente.  Te apagas, te fundes, te enfermas.

 

El día que me di cuenta de esto pasó literalmente así…

Me apagaron la luz, todo se oscureció, y mi cara se sintió tibia y mojada, y un lejano olor a comida italiana trajo consigo la luz nuevamente.  ¡Qué poético! ¿Verdad? Desperté con la cara llena de salsa italiana, pues me había desmayado en el plato de pasta con salsa roja que cenaba.

Ese fue el último aviso de que tenía un serio problema y créeme, fueron varios avisos y te los voy a compartir. Mi vida no siempre fue la que promuevo ahora.  Tal vez en algún otro momento te comparta algunas “historias de terror”. ¡Ja, ja, ja!

Algunos de esos avisos que te dejan ver claramente que más horas no es mejor son que…

Comienzas a fijarte en cómo manejas el tiempo con la intención de trabajar más.

Comienzas a evadir asuntos para pasar más tiempo trabajando.

Comienzas a pasar más tiempo trabajando porque aun cuando estás trabajando, no estas produciendo.

No estas produciendo porque estas estresado. Aquí hago un alto para sugerirte que leas también este articulo que escribí sobre el estrés.

Este es el enlace:https://wilfredorobles.com/mindfulness/usando-el-estres-como-aliado/

Estas estresado por múltiples factores y entiendes que trabajar es la solución.

Y es aquí donde la cosa se pone interesante.

No hay cosa que te cause más estrés que el no poder trabajar.

¡Te jodiste! Acabas de cerrar el círculo.  Si estás aquí, e identificas con esto, tienes un serio problema.

En esta etapa comienzas a ignorar las sugerencias y los requerimientos de otras personas y te inmerges más en el trabajo para no procesar los posibles sentimientos de culpa y ansiedad.

A estas alturas es probable que una estúpida creencia de que debes tener la agenda llena de trabajo se puede haber apoderado de ti.

¡Qué locura! ¿Verdad?

Irritabilidad, un desgaste físico y muchos otros avisos estuvieron presentes en mí.

Finalmente, después de varios divorcios y bancarrotas, pero dejando atrás una buena trayectoria de clientes mega satisfechos, pero a costa de mi salud, decidí retomar y tomar en serio aquellas herramientas que ya conocía y que de muy reducida manera se habían mantenido presentes en mi trayectoria profesional.

La meditación fue una de ellas.  Te sugiero que entres a mi artículo sobre meditación, https://wilfredorobles.com/espiritualidad/siete-sencillas-razones-para-hacer-de-la-meditacion-una-practica-diaria/. Es de rápida lectura.

Comencé a meditar de a poquito y comencé a tomar tiempo para ejercitarme saliendo a trotar. Como te comenté, aun cuando estas cosas no han estado del todo fuera de mi vida, me resultaba sumamente difícil dejar de pensar en el trabajo y eso de meditar o sacar tiempo para trotar me causaba más estrés que el carajo.  Literalmente tenía que empujarme.

Eventualmente, y tras varios comienzos infructuosos, comencé a disfrutar de paz, de mucha mas energía y de menos reactividad, que me llevaron a redefinir el éxito que buscaba en la vida.

Hoy, sigo creyendo en darle a mis clientes mas de lo que invierten en mí y sigo creyendo en generar dinero y pasarla bien. Y sigo teniendo pasión por la excelencia y el profesionalismo.

Hoy les conté un pedacito de la historia y de los “errores” que me ha conducido a lo que hago hoy, ayudar a otros a manifestar la vida que desean, pero enmarcada en una redefinición más prospera, más saludable y mas disfrutable del éxito.

Nos leemos pronto. Bendiciones.

 

 

 

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