¿AYUNAMOS?

Para la religión cristiana, y otros caminos espirituales la práctica del ayuno es de suma importancia.

¿Conoces sobre el ayuno? ¿Qué podemos decir del ayuno?

Podemos explicar el ayuno como una abstinencia o la renuncia voluntaria de cosas necesarias y habituales como lo es el alimento.

La antigua cultura védica en su medicina ayurveda  promueve el ayuno una vez por semana  para mantenerse saludable.  De hecho, el ayuno realizado apropiadamente, es un probado método para eliminar la toxicidad acumulada en los órganos como parte de nuestros procesos corporales y hábitos alimenticios.

Esta antigua práctica tiene puntos de convergencia entre varios caminos espirituales, ya que la abstinencia no se limita solamente a no ingerir alimentos.  El ayuno como práctica espiritual debe envolver el aspecto físico, el mental y lo emocional, y así se expone en el canon bíblico en el libro del profeta Isaías que cito a continuación.

“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?  ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?”

Como ven, el ayuno del que se habla no brinda importancia a castigar la “carne” o mortificar el cuerpo, ni tampoco procura el “acercarse más a dios” como muchos tratan de hacer mediante el ayuno. Las palabras de Isaías demuestran que eso es secundario y ocurre como producto de lo primero.  Las palabras claves en el ayuno bíblico antes descrito son… desatar, soltar, dejar ir y romper. Seguidas por compartir, albergar y cubrir.

Entonces, ¿qué podemos decir sobre el ayuno? Podemos decir que ayunar no implica el dejar de ingerir ciertos alimentos o bebidas como es la costumbre religiosa, sino liberarse de la ingesta crónica de información destructiva típica de nuestro tiempo.

El ayuno real requiere un vaciado de todo aquello que nos impide crecer, evolucionar y trascender. El ayuno que trasciende y transforma implica una depuración del chisme, del lleva y trae, de la crítica, del odio y la violencia que nos envenena y nos conduce al deterioro social que vivimos.

Atravesamos por tiempos difíciles y de grandes retos producto de la globalización cultural. Y lamentablemente, la discriminación, la desintegración familiar y la confrontación de intereses son reflejo de este momento de cambio y adaptación que confrontamos.

Por lo tanto, una buena práctica de ayuno en momentos como los que vivimos, es la abstinencia del etiquetaje cotidiano donde ponemos a los demás y de la condena a la que los sometemos sin siquiera saber un ápice de su persona, de sus situaciones y de sus cosas.

Una buena práctica de ayuno es dejar de alimentar las creencias limitantes que infunden miedo y promueven las excusas.

Una buena idea sería ayunar del resentimiento y del deseo de criticar.

El dejar de consumir ciertas bebidas o alimentos es algo superfluo que tal vez ayude reducir algunas libras de más. Pero,, si vas a ayunar procura buscar la paz contigo, con todo y con todos. Te invito a hacer un ayuno que marque la diferencia, pues haciendo lo mismo no vamos para ningún lado.

¿Ayunamos?